JARDÍN SIN RIEGO

CÓMO PLANTAR UN JARDÍN MEDITERRÁNEO SIN RIEGO

«El jardín sin riego», de Olivier Filippi

Para la consecución de un jardín sin riego es fundamental la elección de especies, adaptadas al clima de la zona. Pero no es menos fundamental la preparación del terreno, el hoyo de plantación y el acolchado.
Dependiendo del tamaño del jardín, el laboreo se hará con máquina (subsolado con ruletas de descompactación) o manualmente. Si el terreno está muy compactado o es muy arcilloso, se agregará arena de río (y no de cantera) en una proporción de 30-50%. La profundidad de la labor estará entre los 30-40cm de profundidad.

Lo más acertado es que los macizos estén a mayor altura que los caminos para facilitar el drenaje. Este relleno puede hacerse con la tierra que se descartó en la construcción de los caminos.

En cuento al hoyo de plantación, si no se ha aireado el terreno, tendrá que ser de 30cm de ancho por 40cm de profundidad, de forma que retenga entre 20-30 litros de agua. En el fondo se añadirá arena o
grava. Una vez plantado, se apisonará ligeramente para evitar las bolsas de aire.

PRIMER AÑO

Para conseguir un jardín sin riego son muy importantes las labores del primer año. Así, no deberá añadirse ningún tipo de humus ni de abono, y se realizará un hoyo de riego que medirá al menos 60cm con una profundidad de 20 cm de forma que los riegos sean abundantes y localizados. También deberemos espaciarlos lo máximo posible (2-3 semanas dependiendo de las zonas, en verano). La finalidad es afianzar la planta, favoreciendo un buen sistema radicular.

SEGUNDO AÑO

Para evitar que las plantas adventicias invadan nuestro jardín, es recomendable acolchar el terreno. Podrá hacerse de forma orgánica, agregando restos de ramas triturados o corteza de pino; o de forma inorgánica, con grava (10-30mm). Además ello favorecerá la retención de agua.

Otra fórmula es el uso de plantas rastreras (Lippia nodiflora, Achille crithnifolia, Thymus sp.) que cubren el terreno y no permiten la aparición de otras plantas.

Las plantas arbustivas (Rosmarinus, Lavandula, Teucrium…) deberán podarse ligeramente en otoño. También las gramíneas, a 10-15cm, a finales de invierno, para favorecer su crecimiento.
El objetivo es no tener que regar el jardín a partir del segundo año. Si acostumbramos a las plantas al agua, nos pedirán más de lo que necesitan.

Si queremos cultivar otro tipo de plantas que requieran más agua, habrá que zonificar el jardín. Es también importante utilizar un gran número de especies para favorecer la biodiversidad, con aumento de fauna y control de plagas ecológico.

RECICLAJE Y COMPOST. PLANTAS QUE ATRAÍGAN INSECTOS. Fomento de la BIODIVERSIDAD. Consumo responsable del AGUA. Por un JARDÍN SOSTENIBLE.

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