EL JARDÍN CONTRA EL TIEMPO

El jardín contra el tiempo, Olivia Laing

Aprovechando la restauración del jardín de su nueva casa en Suffolk, antaño propiedad del paisajista-jardinero Mark Rumary, Olivia Laing introduce a lo largo del relato las interesantes historias de personales como Milton, John Clare, William Morris, Derek Jarrman o Iris Origo y su relación con los jardines.

No exenta de conocimiento botánicos, recorre el diseño de jardines desde el paisajismo ingles hasta nuestros días. Yo soy una entusiasta de la historia del diseño de jardines, pero nunca lo había visto desde un punto de vista económico y social. A lo largo de 260 páginas vamos descubriendo la evolución de la sociedad inglesa desde el siglo XVII, cómo el paisaje fue cambiando por la promulgación de distintas leyes como las leyes de cerramientos (1760-1840) que privatizó tierras usadas tradicionalmente como comunales o las nuevas leyes depobres (1834) que los confinaban en asilos, que hicieron más ricos a los ricos. La autora hace una lectura ácida de cómo se financiaron los jardines del siglo XVIII, con fortunas procedentes de la explotación de personas en las nuevas colonias de América con plantaciones de azúcar, café, te y posteriormente arroz y tabaco. Y de cómo se destruyó el paisaje para conseguir vistas pictóricas y panorámicas, llevándose por delante todo lo necesario, incluido aldeas.

El abandono de este tipo de diseño en el siglo XIX da paso aun jardín con flores donde la naturaleza en su conjunto esté más presente. Una visión del jardín como pura poesia. No solo hay que contemplar los aspectos técnicos, ecológicos o ésteticos. La contemplación, el adentrarse en un jardín debe transportarnos a un mundo poético, debe estremecer nuestra alma y acercarnos a la transparencia para alejarnos de un mundo oscuro, lleno de mentiras e intereses partidistas. El jardón como un lugar donde escapar de la realidad.

Un jardín es un ejercicio de equilibrio que puede adoptar la forma de colaboración o de guerra encarnizada. Esta tension entre el mundo tal como es y el mundo que desean los humanos se encuentra en la esencia de la crisis climática y, por tanto, el jardín puede ser también un lugar de ensayo donde experimentar formas nuevas y tal vez menos perjudiciales de habitar esta relación.

Finalmente, y condicionada por la sequía de los últimos años, Olivia Laing vuelve a reflexionar sobre lo que debe ser el jardín: no sólo un lugar donde descansar, pasear, reflexionar, contemplar o respirar, sino como parte de un ecosistema; dejar de pensar egoístamente en el jardín para replanteárnoslo como parte de algo más grande, donde muchos otros seres vivos residen; dejar de pensar en el jardín como algo perfecto y aceptar el desorden y la muerte. Y, sobre todo, no querer tener una pintura ‘paisajística’ inmutable a todos los cambios tanto fonológicos como climáticos.

LOS JARDINES SON PARA LA GENTE

Gardens Are for People, Thomas D. Church

Recensión al libro “Gardens Are for People” de Thomas D. Church (University of California Press, 3ª ed., 1995)

El paisajismo abarca un amplio abanico de disciplinas, así como de escalas, desde el estudio del territorio hasta el diseño de jardines privados. Y es en este último ámbito donde Thomas Church realizó la gran parte de su trabajo. Tengo que agradecer a Rafa Hernández, profesor de Expresión Gráfica, que nos hiciera dibujar los Donnell Gardens (Sonoma, California) de mil maneras, lo que nos llevó a poder conocerlos centímetro a centímetro.

 

Thomas Church (1902-19789) fue un arquitecto paisajista innovador, que, en un período bastante neoclásico, introdujo diseños modernistas, democratizando, en cierto modo, los jardines. Una de las cosas que más me han llamado la atención del libro es lo que reza la concesión de la medalla de las Bellas Artes, que le fue otorgada en 1951:

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(El Instituto americano de arquitectos tiene el placer en honrar a un maestro del paisajismo por la gran felicidad dada… por las posibilidades otorgadas a través de sus diseños de una vida de gracia bajo el sol y la lluvia en lugares donde flores, árboles y amplias terrazas aportan nuevos significados no sólo a quienes habitan en ellas sino también como inspiración para colegas y arquitectos cuyo trabajo adorna generosamente estos diseños… Premio en reconocimiento a una habilidad excepcional para la creación de belleza a través de la naturaleza en las vidas humanas, llevando a ellas la paz…)

Y quizá estemos olvidando términos como aportar felicidad o crear belleza centrándonos en otros como sostenibilidad, biodiversidad, ecología, autóctono y otros muchos que, si bien hay que tener en cuenta a la hora de diseñar, no hay que hacerlo a costa de los otros.

Por ello creo que este libro no solo nos hace volver a pensar en los objetivos y fines de nuestro trabajo, sino que debería ser de obligada lectura para aquellos que quieran dedicarse a esta profesión de paisajista.

Con un bagaje adquirido a través de sus estudios y viajes, Church analiza desde los elementos inherentes al terreno (ubicación, topografía, vegetación existente), principios esenciales del diseño (unidad, función, simplicidad), elementos del jardín (mobiliario, construcciones civiles, plantaciones, elementos de agua) y posibles soluciones (aislamiento, pantallas), hasta elementos paisajistas. Asímismo enumera distintos tipos de jardines: jardines de campo, de desierto, de ciudad, frente al mar, suburbanos.

Junto a las fotografías, en blanco y negro, se acompañan planos y detalles.

El libro puede adquirirse en Amazon.es, en Bookdepository y en Iberlibro.